martes, 15 de junio de 2021

La trilogía El psicólogo de Nazaret toca corazones en la prisión

 

Agradecido con don Antonio Gargallo Gil por su inspiradora trilogía El psicólogo de Nazaret con la cual he ido evolucionando en mi yo interno, situación sentimental y, sobre todo, con mis objetivos principales para poder empezar a enderezar mi vida.

Con el libro El psicólogo de Nazaret aprendí a dar sin esperar a recibir nada, que fue la enseñanza que nos dejó nuestro salvador Jesucristo.

Con La psicóloga de Medjugorje entendí lo importante que es luchar con nuestros miedos y salir adelante contra toda adversidad y, lo más importante de nuestras vidas, que es la familia.

Y el amor de pareja me lo ha enseñado El psicólogo de Pietrelcina con una buena y hermosa doctrina para luchar por el amor verdadero, donde me dejó claro que aunque amemos a alguien con todas nuestras fuerzas, pero llevar muy mala relación y discusiones, por todo lo más importante y doloroso es dejarla ir y que ambos por separado logren encontrar su felicidad, no importa que estemos separados pero que logremos encontrar nuestros objetivos principales en nuestras vidas y en este libro lo entendí. Me ha ayudado a dar ese gran paso de dejar ir ese amor tóxico por el que me desvivía gracias a Dios y a este libro lleno e inspirado por el Espíritu Santo. Además de ver mis cosas claras y saber hacia donde dirigir mi barco que andaba sin rumbo y a la deriva . Muchas gracias a don Antonio por todo.



 

viernes, 14 de mayo de 2021

¿Cómo se transformó el hombre más conflictivo de la prisión? De pelea diaria a rezar el Rosario

 

Ante todo agradecer a Dios Todopoderoso por darle el don de escritor al estimable Antonio Gargallo Gil, quien me ha abierto los ojos al mundo con sus extraordinarios libros como son El psicólogo de Nazaret y La psicóloga de Medjugorje, donde plasma unas historias reales que ayudan a mirar y entender el mundo desde otra perspectiva y así lograr un cambio a mejor calidad de vida, dejando a un lado toda clase de violencia, rabia o algún otro acto delictivo. Solo poniendo en evidencia el poder divino de nuestro salvador de vida: Jesús de Nazaret y de su madre y siempre Virgen María, quienes dieron hasta sus últimos suspiros de vida por tratar de ayudar y cambiar las vidas perdidas en el mundo con su cariño y amor al ser humano la mayor creación de Dios.

            Muchas veces vivimos bajo frustraciones e infelicidad en la poca estancia que tenemos al pasar por este mundo tan duro y cruel. Solo sobreviven los que en verdad aprenden a amar a Jesús de corazón y sin pensar en lo que recibirán a cambio por hacer una buena obra caritativa.

            En mi caso, confieso que he sido una persona violenta y con mucho impulso a querer hacer daño a los demás, incluyendo al amor de mi vida, a una extraordinaria mujer y madre de mis dos hermosas hijas. A esa gran mujer a quien le debo una gran disculpa y, además, mucho respeto por ser tan compasiva y muy generosa en el hogar, así como con todas sus amistades y conocidos. A esa María A., con el mismo nombre de nuestra amada y conciliadora Virgen María, quien tiene el poder de expulsar de todo hogar a todo demonio.

            Al leer los libros antes mencionados he empezado a ver cambios en mi vida, gracias a esas extraordinarias historias relatadas. Me han despertado el ánimo de buscar y usar las herramientas que ahí nos describen, como hacer ayunos, ir a la eucaristía, rezar el rosario, leer la Biblia, confesarnos, y así dejar atrás toda carga y estar protegidos.

            Yo estoy dentro de los muros de soledad que matan el alma de los hombres por haber perdido el conocimiento, luego de emborracharme con mi amada mujer a quien he perdido luego de esa agresiva noche de tragos— en una noche de fiesta donde, sin explicación alguna, me puse violento y agresivo con los que se encontraban en la casa donde fuimos luego del cierre del pub. Y sin mucho que decir porque no me acuerdo de nada de lo que sucedió. Solo recuerdo haber despertado en el hospital atado a una camilla y custodiado por médicos, enfermeros y los policías que me tenían esposado. Estaban a la espera de mi recuperación para notificarme que me detenían por el delito de agresión a mi pareja —a la persona que tanto amo—, y de atentado a la autoridad por haber resistido al arresto cuando los uniformados se presentaron en el domicilio.

            ¡No me lo podía creer! Era incapaz de recordar nada, aunque tenía la sensación de culpa de que algo malo había pasado. En mi subconsciente me imaginaba una posible tragedia si me hubiesen dicho que en vez de agredirla la hubiese matado. ¡Se me venía el mundo encima solo de pensarlo!

            Al llegar a la comisaría de policía y verla ahí acompañada de la persona con quien ella había intentado darse una oportunidad para olvidarme, ya que antes nos separamos y me decidí ir con otra chica. Un romance que duró muy poco porque me di cuenta de que a quien en verdad amaba era a María A., mi gran amor. Desde ese día sentí cómo mi vida se me acababa al verla con esa compañía tan desagradable para mí. Me llené de tanta ira que solo quería que me llevaran a prisión lo antes posible para así lograr tener a alguien con quien desahogarme ese dolor tan grande que sentía. Y la mejor manera para hacerlo era encontrar a algún valiente y así empezar una pelea para calmar esa ira que me envolvía.

            Al llegar a la prisión me pusieron en cuarentena por diez días, lo cual me frustró aun más, ya que no podía sacar esa rabia que tenía.

            Cuando llegó el momento de bajar al patio con los demás internos, me encuentro con un viejo conocido que en otra ocasión me había quedado debiendo dinero. Sin más aproveché ese motivo para lograr mi cometido de pegarle a alguien y así descargar toda la ira que tenía acumulada, pero no fue capaz de resistir más de dos minutos.

            Tras el altercado me llevaron a aislamiento, donde aún alimentaba más mi odio. Al salir iba una y otra vez buscando con quien pegarme por cualquier mínimo motivo. Luego de un fin de semana bastante agitado y divertido de peleas en el módulo 1 —el más conflictivo del Centro Penitenciario de Castellón—, me encontré el lunes con el gran profesor de inglés Antonio Gargallo Gil, con quien he tenido amigables conversaciones y en una de ellas me recomendó un libro para leer con un gran mensaje para mí: El psicólogo de Nazaret. Con toda su humildad nunca me comentó que él era el autor, una gran sorpresa para mí, lo cual me dieron más ganas de leerlo y lo hice con mucha ilusión. Al poco rato de empezar tenía la sensación de querer llegar al final de dicha escritura, tan buena y llena de tanta energía positiva. Como dirían los yonquis: «Un buen chute de esa positividad y paz que necesitaba».

            A través de la lectura y al ir avanzando, sentía más ganas de conocer a ese Cristo a quien desde muy chico me dieron información de él como un revolucionario del mundo, quien dio su vida para perdonar los pecados de toda la humanidad. Pero en este texto me di cuenta de que esas enseñanzas eran erróneas, ya que Jesús fue mucho más que una simple crucifixión para perdonar los pecados.

            Al empezar a ver las cosas desde otro punto de vista, me di cuenta de que vale más un abrazo y una sonrisa que una agresión.

            Al terminar el primer libro de la serie El psicólogo de Nazaret nació en mí unas infinitas ganas de empezar el segundo libro llamado La psicóloga de Medjugorje. Al leerlo me encontré con mi propio yo, quien se había perdido por el mundo tras los vicios que dejaban tantos días de fiesta, como son las drogas, alcoholismo y el sexo. Descuidando el amor incondicional que me ofrecía mi amada y adorada mujer y futura madre de mis dos hermosos retoños. María A. ha vivido en un mundo de infelicidad absoluta y al verse al lado de un hombre infiel, maltratador y muy lleno de ira y amargura se dio la oportunidad de conocer a alguien más para tratar de apagar el amor que sentía hacia mí, pero sin darse cuenta de lo que le traería consigo dicha decisión al poco tiempo de empezar su nuevo romance. Se dio cuenta de que lo que sentía por mí era mucho más fuerte que lo que ella misma pensaba y esos sentimientos los notó su nueva pareja, quien no se resignó a perder a una mujer tan hermosa y alegre como lo es ella. Sin pensarlo, el amante dolido empezó un amarramiento de amor a través de la magia oscura con brujos que se encuentran en su tierra natal, allá en Sudamérica… Fui presa fácil del mismo Belcebú al encontrarme borracho y débil para aprovechar y apoderarse de mi ser y así lograr dicho propósito de descontrolarme y hacer daño a la mujer que tanto amo. Ocasión que aprovechó ese hombre tan malo para consolar a mi amada en ese momento tan difícil para ella, ya que su plan iba viendo en popa, pero sin contar que yo iba a encontrar ayuda y protección espiritual que me han proporcionado las lecturas de los libros antes mencionados, con los cuales supe la fuerza que tenía el ayuno, la eucaristía, el santo Rosario y sobre todo el poder que tiene nuestra siempre Madre y Virgen María. Con ellos he logrado hacer que mi amada lograra escuchar de otras palabras lo que sucedía para que nos separáramos porque yo era incapaz de hacerle daño a quien tanto amo. Además estoy en plena transición de cambio, ya que van varias semanas que ni peleo ni discuto con nadie de la prisión, más bien he sido mediador de muchas peleas después de ser quien las provocaba a diario porque era lo que más me gustaba. Y todo ello gracias al milagro que me han dado tras leer El psicólogo de Nazaret” y “La psicóloga de Medjugorje.

            Espero que mi experiencia sirva para ayudar a transformar más vidas y sea un grano más de ayuda y colaboración al todo magnífico Jesús de Nazaret. Amén.


martes, 16 de febrero de 2021

Lectura recomendada

 La editorial Santidad les recomienda la lectura de "Arraigados solo en Él" de Silvia Relinque Feijóo.

 

¿Deseas una auténtica felicidad? ¿Quieres crecer en aceptación, amor, alegría y capacidad de perdón? ¿Te atreves a sustentar tu vida solo en Jesucristo?

Déjate abrasar por su entrañable misericordia, hasta que poco a poco este fuego de su amor te transforme internamente,  y se contagie en lo pequeño, en personas de tu entorno, en las realidades cotidianas, en lo que toque vivir, ya sea agradable o adverso, esperado o inesperado.

Silvia Relinque Feijoo escribe esta obra desde su experiencia, como testimonio del amor de Cristo. Son reflexiones para ser meditadas;  vivencia hecha palabra, palabra que ojalá acampe en tu corazón y dé mucho fruto a tu alrededor.


viernes, 25 de septiembre de 2020

La tumba de excusas del fumador

 Tenía seis años cuando mis primos me hicieron darle una calada a un cigarrillo. Un niño inocente al que le ponen en la boca, de repente, el arma más mortífera de la sociedad occidental. Seguí de forma fidedigna las instrucciones de aquellos tres jóvenes sin escrúpulos: «Chupa con fuerza». Y así lo hice, entre las carcajadas de quienes veían cómo, de repente, aquel pequeño de ojos azules se ahogaba con una sola calada de sabor vomitivo.

Gracias a esa experiencia tan nefasta y que recuerdo con verdadera repugnancia, jamás volví a ponerme un cigarrillo en la boca. Aquel niño inocente aprendió con una sola calada lo estúpido que era fumar y el gran castigo que recibe el cuerpo del fumador cada vez que enciende un cigarrillo.

Luego, la vida me enseñaría lo endeble que es nuestro cuerpo y que es el vehículo que tenemos para toda la vida. Si gripas su motor, ¡la has fastidiado! Entonces, ¿para qué dañarlo con sustancias tóxicas si aun con una vida sana te surgen enfermedades?

Alguno se preguntara: «¿Y qué paso con aquellos protagonistas que jugaban con el tabaco como si fuese un inofensivo muñeco de peluche?». Para no extenderme, contaré lo que le pasó al que me puso el pitillo en la boca. Este a los cincuenta años fue operado de cáncer de garganta y actualmente lleva una cánula de traqueotomía. Da verdadera pena hablar con él porque apenas se le entiende, además, en cada aliento ves un sufrimiento atroz. ¿Y por qué? ¡Por ingenuo! Así es, todos los fumadores son unos ingenuos, dado que no se dan cuenta de que es una droga aceptada por la sociedad y respaldada por nuestros gobiernos, ya que sus impuestos aportan una gran cantidad de dinero a las arcas del estado y recorta la vida de los pacientes, ahorrándose muchas pensiones. Pero, lo peor de todo, no se dan cuenta del daño que generan a su cuerpo.

El fumador es tan ingenuo, que cree que las enfermedades y la muerte por fumar solo se dan en los demás. «¡A mí no me va a pasar nada!». Y en su subconsciente pulula un peligroso sentir: «La muerte, la enfermedad, solo les puede ocurrir a los demás». Y fuman, y siguen fumando como si el cuerpo fuese un muro infranqueable, sin ser verdaderamente conscientes de que por el camino, millones de cánceres,  infartos, ictus y enfermedades crónicas acaban con siete millones de personas al año. Pero, claro, ¡eso solo le puede pasar a los demás!

Ay, ay, querido ingenuo fumador, todos los excesos se pagan, pero lo más sorprendente es que un fumador está pagando para morirse antes. Son capaces de gastarse entre 18.000 y 30.000 euros en tabaco de media a lo largo de sus vidas, pero no se gastarán unos pocos euros en pedir ayuda. Y se crean una tumba de excusas: «Es que estoy pasando por momentos de estrés, ya más adelante» -no se dan cuenta de que el tabaco es el principal detonante del estrés, dado que es el que crea la ansiedad, no la calma-; «Bueno, ya me lo dejaré, no es el momento»… Y ese momento se va posponiendo, posponiendo, y la tumba de excusas va creándose, hasta que acaban sin darse cuenta en esa tumba, pues llega el día en que ese cigarrillo inofensivo se convierte en el tope que soporta el cuerpo y acaba desarrollando una enfermedad y, para siete millones de personas, la muerte. ¿De verdad quieres enterrar todos tus sueños por un vicio? ¿De verdad no quieres ser libre?

En la prisión donde trabajo realizo un proyecto muy bonito, pues coordino un taller de escritura con los internos donde narro sus historias. Eso me permite hablar con ellos e interiorizar en sus vidas. Recuerdo uno de esos muchachos que fumaba a sus 33 años 30 porros al día y lo llevaba haciendo desde los 13 años, pues en una sola sesión conseguí mentalizarle para que lo dejase y, además, de forma definitiva. Al igual que con una interna de 56 años que era fumadora empedernida desde la adolescencia. Casos extremos que muestran que cualquier persona puede dejarse de fumar en cuanto llegas a su interior y a su subconsciente.

Solo puedes modificar una conducta extrema, como el caso de las drogas, cuando tocas la fibra de quien ha caído en una adicción y le produces un despertar. Y así fue cómo me dije: «¡Tengo que crear un curso para ayudar a los fumadores!». Me compré un equipo completo de grabación y durante un año estuve trabajando en el proyecto. Fue agotador, pero quedé muy satisfecho con el resultado por la eficacia del mismo, dado que personas que lo habían probado todo y a las que les resultaba imposible dejar de fumar, ¡ya son libres tras realizar el curso!



 

Si necesitas ayuda, aquí tienes el curso que he creado: «Deja de fumar para siempre en 75 minutos. Método Gargallo».



Recuerda que un día puedes despertar y darte cuenta de que ya es demasiado tarde, el momento es ahora: ¡actúa! Tu salud mejorará, las cadenas se romperán, te ahorrarás muchísimo dinero y por fin podrás disfrutar de los verdaderos placeres de la vida, pues un fumador no disfruta ni de las comidas, dado que luego tiene que seguir alimentando al devorador de sueños. 


lunes, 10 de agosto de 2020

La devoradora de almas

 Todos los días recorro los gélidos pasillos del lugar donde quedan presos los sueños, es decir, los muros de soledad de un Centro Penitenciario; lugar donde tengo la oportunidad de impartir clase. A cada paso que doy percibo cómo mis suelas de zapato pisan un sinfín de sueños rotos, sueños que anhelan surcar el cielo azul como águila que juguetea entre las nubes de azúcar, pues los sueños tienen alas y quieren volar.

Suena la sirena, me dirijo al módulo conflictivo de mujeres, el de las guerrilleras. Al cabo de unos días ya se han convertido en mis princesas porque me doy cuenta de que ante mí, tras la máscara de chicas duras, no hay más que seres desangelados que claman a gritos que alguien les tienda la mano para salir de la devoradora de almas, de ese veneno con profundas raíces que se ha incrustado en la mayoría de ellas y de cuyas garras no pueden salir: la droga.

La droga tiene mucha fuerza, más que unos padres que ven con desesperación cómo su hija cae en un precipicio y que, por más cuerdas que le tiran para que salga de él, contemplan con impotencia cómo esta se precipita por el agujero de la muerte. Muchas de ellas tienen hijos y, por muy incomprensivo que pueda parecer, la caníbal de almas tiene incluso más fuerza que sus propios retoños. Niños que quedan "huérfanos" y que, en la mayoría de los casos, luego seguirán el camino que han trazado sus madres. La falta de afecto, la ausencia de su progenitora, se convierte en un vacío tan grande que deja las puertas abiertas a esa mentirosa en forma de polvo blanco o marrón capaz de dar una felicidad pasajera, unos momentos de éxtasis que el cuerpo solo quiere repetir, una y otra vez, hasta que se crea una dependencia tan fuerte que deja a la mente completamente hipnotizada y bajo los efectos de la mentira más grande que ha creado el hombre.

Contemplo con impotencia lo difícil que resulta a estas personas salir de esa tela de araña. Algunas toman conciencia y conseguirán salir, otras recaerán en su intento, mientras muchas otras, por muy cruda que resulte la realidad, morirán bajo los efectos de la devoradora de almas, dejando escapar los bellos amaneceres que nos brinda la vida, con sus retos y apasionantes sueños que nacen en la inmensidad de nuestro ser para posarse como una mariposa en nuestro corazón a la espera de una oportunidad para poder volar. Cuando quieran despertar, se habrán dado cuenta de que la vida ya ha pasado, que los sueños ya no tienen alas, sino que quedarán enterrados junto a ese desdichado cuerpo que dio su vida por la droga convirtiéndose en estatuas de sal, incapaces de despertar de ese letargo eterno.

Prevención, un puente para cruzar montañas, esa es la mejor solución. No coquetear con quien sabes te va a herir, porque no existen atajos hacia la felicidad, sino trabajo y constancia para que los sueños puedan aprender a volar como un aguilucho que el día de mañana se convertirá en una poderosa águila, capaz de codearse con el viento y acariciar el cielo de algodón.

Lección que nos sirve a todos, para despertar de nuestros letargos, para dejar de ser espectadores de nuestra propia existencia cuando quedamos bloqueados, porque cada nuevo amanecer no puede ser como el día de ayer, sino una nueva oportunidad para levantarse y luchar con más fuerza que nunca por el propósito que cada uno de nosotros tiene en la Tierra y que nos impulsa a adquirir el mayor desarrollo personal al que todo ser está llamado, dado que somos únicos e irrepetibles.

“Si soñar es de niños, convirtámonos en bebés”.


Antonio Gargallo Gil

Autor de la serie “El psicólogo de Nazaret”